Al cumplirse 10 años del secuestro del ganadero paraguayo Félix Urbieta Ramírez, sus hijas, Norma y Liliana Urbieta, emitieron un emotivo comunicado público en el que reiteraron su clamor por respuestas, justicia y paz, enfatizando que no buscan venganza ni alimentar el odio, sino únicamente conocer la verdad sobre el destino de su padre.
Este doloroso hito marca una década desde aquel 12 de octubre de 2016 en que el ganadero fue llevado a la fuerza de su propiedad en Horqueta por miembros del grupo criminal autodenominado Ejército del Mariscal López (EML). En una conferencia de prensa cargada de profunda emoción, la familia dio lectura a una carta abierta dirigida a quienes posean información, a las autoridades nacionales y a toda la ciudadanía paraguaya, reflejando el desgaste de diez años de silencio pero también una inquebrantable necesidad de dar un cierre a la herida familiar.
En su mensaje, exhortaron directamente a quienes participaron en el hecho o tienen datos de su paradero a romper el silencio, recalcando que la motivación de la búsqueda no es punitiva: si su padre sigue con vida, el anhelo es abrazarlo, y si su destino fue fatal, exigen recuperar sus restos para darle una sepultura cristiana.
Asimismo, solicitaron formalmente a las autoridades del Ministerio Público y a las fuerzas de seguridad que no abandonen los esfuerzos de localización en el norte del país, donde el caso permanece estancado tras una década de extorsiones fallidas, excavaciones infructuosas y declaraciones contradictorias de miembros capturados del EML, manteniendo a la familia en una persistente incertidumbre pero firme en su postura pacífica de encontrar las respuestas necesarias para poder, finalmente, descansar en paz.


