La guerra interna en la Asociación Nacional Republicana (ANR) abre un escenario histórico para la oposición política paraguaya, que tiene el camino despejado para conquistar el poder en las elecciones generales de 2028. Ante la fractura del coloradismo entre el «Peñismo» —que buscará la presidencia con la chapa Pedro Alliana – Marco Riquelme— y la poderosa disidencia económica de Horacio Cartes —que proyecta a Arnoldo Wiens junto a Juan Carlos Baruja u otro aliado—, las fuerzas opositoras se enfrentan al desafío de mostrar madurez política para capitalizar este quiebre.
Con el aparato colorado dividido y enfrentado en una disputa sin precedentes por la supervivencia política de sus autoridades actuales (diputados, senadores, gobernadores e intendentes que abandonan el cartismo), la oposición tiene una oportunidad única. Sin embargo, el éxito de este bloque depende exclusivamente de su capacidad para deponer intereses particulares y congeniar en una sola chapa presidencial unificada.
Miguel Prieto en el centro del tablero opositor
En este nuevo tablero, la figura de Miguel Prieto y su estructura política emergen como piezas clave para liderar el diálogo y aglutinar a los distintos sectores anticartistas. La fragmentación del voto colorado debido a la feroz interna partidaria significa que una propuesta opositora sólida, madura y libre de divisiones tradicionales tiene altas probabilidades de hacerse con el Poder Ejecutivo en el 2028.
Mientras las dos facciones de la ANR miden el control del aparato estatal frente al músculo financiero de Cartes, los líderes de la oposición tienen el desafío de consolidar una alianza programática. El panorama actual demuestra que los números electorales favorecen el cambio, siempre y cuando la madurez política se imponga sobre los personalismos para aprovechar la crisis del partido de Gobierno.
De cara al diseño final de la estrategia, las fuerzas alternativas ya mueven sus principales fichas con miras a conformar las posibles duplas que disputarán el Palacio de López. Entre los presidenciables opositores confirmados y en debate figuran Miguel Prieto (Yo Creo), el exaspirante presidencial Paraguayo «Payo» Cubas (Cruzada Nacional), el actual gobernador de Central Ricardo Estigarribia, los senadores Eduardo Nakayama y Salyn Buzarquis, además de figuras como Kattya González, Rubén Rubín, Carlos Mateo Balmelli, Blas Llano y Esperanza Martínez.
En el debate sobre las posibles chapas opositoras, resuena con fuerza una fórmula unificada encabezada por Miguel Prieto en alianza estratégica con un candidato del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) como compañero de fórmula, mientras que desde la conducción del PLRA, liderada por Alcides Riveros, se presiona para revertir el orden de la dupla y que sea un liberal quien presida la chapa. En paralelo, persisten otros esquemas de votación cruzada, como la propuesta impulsada por Cruzada Nacional que plantea una chapa liderada por «Payo» Cubas y Salyn Buzarquis para captar el voto de descontento, configurando un abanico de opciones que obligará a la oposición a definir la candidatura definitiva a través de una gran preinterna o encuestas nacionales vinculantes.


