El escenario político de la Asociación Nacional Republicana (ANR) con miras a las elecciones generales del 2028 ha sufrido un giro drástico y definitivo. El vertiginoso crecimiento del «peñismo» —la corriente leal al presidente Santiago Peña— ha consolidado su propia estructura de poder, logrando que figuras que antes respondían al cartismo duro decidan «cortarse solas». Este bloque oficialista ya no necesita la bendición ni el tutelaje de Horacio Cartes para edificar su propio proyecto político, y ya proyecta con fuerza una chapa propia liderada por Pedro Alliana y Marco Riquelme.

Esta sorpresiva emancipación del aparato estatal ha pateado el tablero de las internas coloradas, desatando una contraofensiva de proporciones históricas. En una movida que redefine las lealtades en Paraguay, el exmandatario Horacio Cartes ha sellado una inesperada y pragmática alianza con su histórico rival, el expresidente Mario Abdo Benítez. A través de este pacto, Cartes pasa formalmente a las filas de la disidencia y se posiciona en la vereda de enfrente del Poder Ejecutivo, liderando un nuevo bloque «anti-Peña» junto al «marito-abdismo».

El nuevo frente opositor interno ya prepara su propia artillería electoral para disputar el liderazgo del partido y la candidatura presidencial de la ANR, perfilando una dupla competitiva integrada por Arnoldo Wiens y Juan Carlos Baruja. Con el gobierno central ganando autonomía y las dos facciones históricamente enfrentadas uniendo fuerzas para frenar el avance del peñismo, el Partido Colorado se encamina a una de las batallas internas más complejas y encarnizadas de su historia reciente.

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