La carrera por las elecciones presidenciales de 2028 en Paraguay ha desatado una temprana y feroz interna dentro del bloque opositor, luego de que el senador independiente Eduardo Nakayama calificara de «declaraciones estúpidas» las recientes afirmaciones del líder del movimiento Yo Creo, Miguel Prieto, quien aseguró públicamente ser el único capaz de captar los votos de la Asociación Nacional Republicana (ANR).
El conflicto estalló cuando Prieto, exintendente de Ciudad del Este, afirmó de manera tajante que un candidato del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) no puede atraer el voto colorado y que, por ende, el liberalismo solo debería aspirar a la vicepresidencia en una futura chapa de consenso. Ante esto, Nakayama reaccionó con dureza y desmanteló el argumento de Prieto, señalando que sus expresiones son «poco prudentes y hasta temerarias», y que solo reflejan sus propios «anhelos, temores, convicciones, conocimientos y limitaciones».
El legislador instó a toda la dirigencia a dejar de apartarse por chismes o discursos egocéntricos que terminen destruyendo la unidad indispensable para lograr la alternancia, advirtiendo que restarle relevancia a la estructura del PLRA —el único partido opositor con presencia real en cada distrito del país— es un error estratégico grave.
Mientras figuras como Prieto intentan instalar la idea de que las estructuras tradicionales no tienen chances frente al Partido Colorado si van a la cabeza, referentes como Nakayama exigen medir las candidaturas futuras con «ciencia y conciencia» a través de mecanismos internos democráticos, en medio de un escenario fragmentado donde otros sectores liberales ya han cerrado de forma tajante las puertas a cualquier alianza con el esteño, amenazando con pavimentar el camino para una nueva victoria de la ANR si persisten los personalismos.


