ASUNCIÓN. Una fuerte e inédita tensión sacude los cimientos de Honor Colorado, el movimiento oficialista de la Asociación Nacional Republicana (ANR). Una reunión de alta fidelidad política celebrada el 12 de octubre de 2026 entre el presidente de la República, Santiago Peña, y el líder del movimiento, Horacio Cartes, terminó por destapar una profunda e inesperada grieta interna respecto al armado electoral con miras a las elecciones de 2028.
El núcleo de la discordia radica en la conformación de la futura dupla presidencial. Según fuentes cercanas, Horacio Cartes insistió de forma tajante en que el actual ministro de Urbanismo, Juan Carlos Baruja, debe ocupar obligatoriamente el puesto para la vicepresidencia. Sin embargo, el sector que respalda al actual vicepresidente y precandidato, Pedro Alliana, ha manifestado un rotundo rechazo a lo que consideran «imposiciones» unilaterales, defendiendo su derecho a determinar el acompañamiento y abriendo paso a otros nombres potables como Marco Riquelme, César Sosa o Raúl Latorre.
A esta disputa por los cargos se suma un trasfondo de hostilidades institucionales que evidencia que la interna es total.
Analistas políticos apuntan a que los pedidos de informe a ueno bank sobre sus operaciones financieras, una arremetida parlamentaria que nació directamente desde el ala dura del cartismo en el Congreso, funcionaron en realidad como un fuerte tirón de orejas de Horacio Cartes hacia Santiago Peña. Esta ofensiva legislativa contra la entidad bancaria —fuertemente vinculada al entorno comercial del presidente— buscó marcar una clara línea de distancia y demostrarle a Peña el peso del liderazgo de Cartes, debilitando la posición del mandatario en plena discusión por la chapa.
Esta acumulación de fricciones ha escalado a tal punto que la cúpula de Honor Colorado enfrenta su momento más crítico, rompiendo de manera definitiva la imagen de unidad monolítica que solía caracterizar a la facción oficialista.


