El ministro de la SENAD, Jalil Rachid, ratificó que la estrepitosa caída de las más altas autoridades bolivianas era previsible tras la captura de Sebastián Marset y su posterior traslado a Estados Unidos. Aunque el narcotraficante uruguayo se jactaba en el pasado de su «orgullo criminal» y aseguraba en videos desafiantes que jamás actuaría como un «sapo» (delator), terminó rompiendo su pacto de silencio. Hoy, acorralado por la justicia norteamericana, coopera activamente con la DEA entregando información clave y contraseñas a cambio de beneficios procesales y una reducción en su condena.
Ante este escenario, el titular de la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) recordó una de sus advertencias más contundentes: «Siempre dije que cuando este tipo comience a hablar van a caer como moscas». La profecía de Rachid se materializó con la ejecución de un histórico megaoperativo simultáneo en La Paz, Sucre y Santa Cruz, que descabezó estructuras clave del poder boliviano tras filtrarse audios y videos de la propia policía donde Marset admitía los pagos por protección.
La precisión de los allanamientos evidencia que la agencia antidrogas estadounidense maneja datos sumamente específicos provistos directamente por el uruguayo. Entre las máximas autoridades aprehendidas figuran el Fiscal General del Estado boliviano, Roger Mariaca, a quien Marset señaló en grabaciones como «su amigo» encargado de filtrarle información y brindarle cobertura a cambio de USD 500.000.
También fueron detenidos el exministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, bajo sospechas de gestionar los arreglos económicos para que el uruguayo operara en el país; el Fiscal Departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, capturado en el aeropuerto de Viru Viru; y la jueza Livia Alarcón, intervenida por indicios de haberse reunido secretamente con el capo narco. Para las autoridades antidrogas, el alcance de la investigación seguirá expandiéndose y golpeando los círculos de protección regional.
En Paraguay se confirmó el vinculo con el ex senador Erico Galeano pero hay muchos «cabos sueltos» y estrechos hilos y personas que unen a Marset con alguna autoridad paraguaya. El entramado expone un puente directo entre el poder político y el caso «A Ultranza Py»: la misma aeronave que era utilizada de forma activa por el capo narco Sebastián Marset —propiedad del hoy condenado Erico Galeano— pasó a manos del empresario Guillermo Del Puerto Moreno. Este último, además de ser amigo íntimo del segundo del Ejecutivo, figura como socio comercial de Fabiana Souto (esposa de Alliana) en la firma Créditos del Sur, cerrando un círculo de extrema cercanía donde el propio vicepresidente Pedro Alliana terminó utilizando para sus traslados la misma logística aérea que antes servía a la mayor red de narcotráfico investigada en el país


