El proceso de traspaso de mando en la Municipalidad de Asunción sumó un capítulo de alta tensión técnica y política. Tras mantener una reunión clave en la sede comunal con el actual intendente, Luis Bello, la jefa de gobierno electa, Soledad Núñez, confirmó públicamente que el desorden en los sistemas informáticos de la administración saliente impide un cierre inmediato de las cuentas públicas, obligando a postergar la firma del acta definitiva del corte administrativo hasta aproximadamente el 18 de noviembre.

Durante el encuentro de enlace, el equipo de Núñez constató que la actual gestión solo dispone de información financiera sintetizada y consolidada hasta el pasado 30 de septiembre. Esta brecha documental llevó a la intendenta electa a frenar cualquier diagnóstico apresurado sobre el estado real de las arcas municipales y el uso de los recursos públicos.

«Es producto del desorden que ya advertíamos en campaña», señaló Núñez, quien se negó a validar de forma anticipada los supuestos G. 20.000 millones que el oficialismo afirma dejar en caja, así como las declaraciones que apuntan a que la institución se encuentra al día con la Caja de Jubilaciones.

Para subsanar provisoriamente este desfase técnico y asegurar la legalidad del traspaso de mando fijado para el próximo martes 3 de noviembre, se suscribirá inicialmente un documento preliminar de compromisos institucionales bajo la estricta fiscalización de la Contraloría General de la República (CGR).

Núñez enfatizó que su prioridad inmediata al asumir el cargo será garantizar que los servicios esenciales para los ciudadanos —como la recolección de basura y los contratos de contenedores— no se resientan bajo ninguna circunstancia mientras se aguarda el arribo de los informes definitivos actualizados al 31 de octubre, los cuales servirán como la única línea de base válida para auditar las nóminas de personal y los fondos destinados al pago de aguinaldos.

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