El terremoto político provocado por la derrota del Partido Colorado en la capital paraguaya desató una cruda guerra interna en la Asociación Nacional Republicana (ANR), luego de que la senadora disidente Lilian Samaniego responsabilizara directamente al presidente del partido, Horacio Cartes, por el fracaso electoral de Camilo Pérez en Asunción, disparando al mismo tiempo contra el expresidente Nicanor Duarte Frutos, a quien acusó de actuar como un «intrigante» al servicio del cartismo.

En declaraciones radiales de fuerte impacto político Samaniego fue implacable al señalar que el histórico revés de la ANR frente a la opositora Soledad Núñez en el principal distrito del país no fue un accidente, sino la consecuencia directa de las decisiones tomadas desde la cúpula de Honor Colorado, afirmando que la derrota de la Lista 1 «tiene nombre y apellido: Horacio Manuel Cartes Jara».

La legisladora argumentó que el líder partidario cometió el error estratégico de imponer con soberbia la candidatura de Pérez, un dirigente al que acusó de no tener un verdadero «sentido de pertenencia al Partido Colorado» y cuya figura provocó un fuerte rechazo en las bases y seccionales tradicionales de la capital.

El ataque de la líder del movimiento Causa Republicana no se limitó al titular de la Junta de Gobierno, sino que salpicó con dureza a figuras que anteriormente militaban en la disidencia y terminaron alineadas con el oficialismo, apuntando de forma explícita contra Nicanor Duarte Frutos al denunciar que el exmandatario se ha convertido en uno de los principales operadores de intriga que utiliza Horacio Cartes para fracturar, debilitar y perseguir a los sectores independientes del coloradismo.

Samaniego lamentó el rol de estos antiguos referentes, afirmando que se prestan a dinámicas de persecución interna que terminaron vaciando de contenido doctrinario a la nucleación política y alejando al electorado real. Finalmente, advirtió que el resultado en las urnas capitalinas representa un claro voto castigo hacia las imposiciones económicas y verticales emanadas desde el cartismo, alertando que, si el oficialismo no corrige el rumbo y continúa ignorando a la disidencia, el escenario de Asunción podría replicarse con fuerza a nivel nacional en las próximas disputas electorales del país.

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