La economista Carmen Marín presentó su renuncia irrevocable como miembro titular del directorio del Banco Central del Paraguay (BCP). Su salida desata un escándalo político y financiero de grandes proporciones, ya que diversos sectores e informaciones vinculan directamente este hecho a la pérdida de autonomía de la banca matriz. Voces críticas de la oposición señalan que el directorio actual del BCP opera en total consonancia con los intereses económicos y financieros del presidente de la República, Santiago Peña.
• El detonante de la salida: Fuentes del ámbito financiero e informes de prensa revelaron que Marín era la última voz técnica que resistía los manejos discrecionales dentro de la institución, los cuales apuntaban a favorecer de forma directa a firmas vinculadas con el entorno presidencial.
• Las alertas que sepultaron su permanencia: La dimisión se da semanas después de confirmarse la existencia de un memorando oficial firmado por Marín el pasado 29 de junio. En dicho documento, la economista elevó una seria señal de alerta a la Superintendencia de Bancos sobre graves faltas en la situación de solvencia, déficit y operaciones irregulares de Ueno Bank con empresas vinculadas. Dicha entidad financiera es ampliamente ligada a los intereses del mandatario y el Grupo Vázquez.
• Un directorio bajo cuestionamiento: La salida forzada de Marín deja al descubierto la falta de contrapesos dentro del BCP. El directorio de la banca matriz queda ahora compuesto exclusivamente por integrantes alineados con el Poder Ejecutivo, incluyendo a su propio presidente Carlos Carvallo (exdirectivo del mencionado banco privado), debilitando severamente el rol constitucional de control y supervisión del sistema financiero paraguayo.
La renuncia de la destacada técnica profundiza la crisis de credibilidad institucional, en un escenario donde el regulador bancario es acusado de «cajonear» informes de fiscalización y actuar como juez y parte para proteger estructuras financieras privadas afines al oficialismo.


